Por Carlos E Rodriguez
En esta oportunidad, quiero compartir uno de los tantos argumentos que filósofos y teólogos han dado para demostrar la existencia de Dios. La existencia de Dios ha sido por mucho, un tema bastante debatido. Su existencia es necesaria para la explicación de muchas realidades en el universo, dicen algunos (los teístas). Para otros, su existencia no es necesaria, y esas cosas que se explican mejor con su existencia, son explicadas a través de teorías naturalistas, pues sea que exista o no, hay realidades en el mundo que merecen una explicación.
El argumento a continuación tiene como fin demostrar que Dios es la mejor explicación, y como tal, única y necesaria, para la realidad de valores y deberes morales objetivos que existen independientemente de la opinión de los hombres, y están fundamentados en la naturaleza de Dios.
Se ha señalado que el origen de este argumento fue con el apóstol Pablo, quien en romanos 2:14-15 dice:
“Porque cuando los gentiles que no tienen ley, hacen por naturaleza lo que es de la ley, éstos, aunque no tengan ley, son ley para sí mismos, mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos…”
El apóstol está diciendo que los gentiles, que no poseen la ley de Dios, hacen por naturaleza lo que es de la ley, siendo posible a través de una ley escrita en sus corazones. Esta ley se le conoce como la “ley natural”. Cada ser humano posee esta ley natural, la cual los hará hacer lo correcto, lo bueno; y cuando no sea así, los hará saber que no han hecho lo correcto, lo bueno. También, esta ley hará ver a cada ser humano que tiene una “obligación a…”, la cual se siente comprometido a hacer.
La única explicación posible a esto, es que un ser trascendente es el soberano de estos valores y deberes morales, que están fuera de lo subjetivo, convirtiéndolos en objetivos.
Ahora, el no-teísta, busca o ha buscado la forma de explicar esta realidad dando una explicación a esta necesidad. Este artículo busca presentar el argumento en sí y evaluar las objeciones y ver si son coherentes, pues viendo cual es el punto más plausible, se podrá apreciar si es un error creer en Dios, en su existencia por medio de este argumento, o no.
El argumento moral existe en varias versiones. La versión aquí presentada, por simple y auto-evidente es la versión que presenta el Dr. William L. Craig. El argumento es el siguiente:
1) Si Dios no existe, los valores y deberes morales objetivos no existen.
2) Los valores y deberes morales objetivos existen.
3) Por lo tanto, Dios existe.
Este argumento es hermético, sigue las reglas de la lógica, la conclusión se deduce de sus premisas y la negación de sus premisas es menos plausible que su verdad. Para que el opositor demuestre éxito, debe mostrar por lo menos, que una de sus premisas es falsa.
Cabe señalar que este argumento está basado en la ontología moral, no en epistemología. Cuando hablamos de ontología moral, nos referimos a lo que es la moral en sí, no a como conocemos la moral, pues esto tiene que ver con epistemología. Hablamos en términos metaéticos, sobre ontología moral, su realidad y en que se fundamenta esta realidad. En debates, se suele sacar a la luz versos bíblicos que van en contra de una “buena moral”, para decir que Dios no existe o que el argumento no es correcto. Pero, ¿es válido? No. ¿Por qué? Primero porque el argumento no usa La Biblia para justificar sus premisas. Segundo, decir que un acto, como la matanza de los cananeos es malo (o mejor dicho, reconocer que es objetivamente malo, pues este es el caso), es afirmar la premisa 2 y reconocer que sí existe la moral objetiva, pues si no fuera objetiva, ¿Qué caso tiene señalar un acto como malo si la moral es subjetiva, pues al único o a los únicos que les parece como malo dicho acto, son a los que lo señalan como tal? Con reconocer un mal objetivo, se afirma la segunda premisa. Tercero, el asunto que plantea el argumento no es que se necesita creer en Dios para ser moralmente bueno, sino que es necesaria su existencia para explicar los valores y deberes morales objetivos.
Que las personas a través de la historia han reconocido la objetividad moral (en afirmar que existen cosas que independientemente de lo que sea, son buenas o malas) es evidente, pues es a través de nuestra experiencia (nuestra percepción de una esfera moral) que nos hace saber que tales valores y deberes existen. Es por eso que la base de la objetividad moral en este argumento, viene de los realistas morales, pues es afirmado por ellos, y comprobado por nosotros a través de la experiencia, que tal esfera moral existe.
En teoría, los no-teístas afirman que no existe la moral objetiva; pero, en la práctica lo niegan, pues asumen el derecho de condenar los malos actos.
Si no existiera la moral objetiva, sino que la moral fuese subjetiva, los nazis tendrían todo el derecho, apegándose a sus criterios morales, de haber realizado su tan horrendo holocausto. Pues ¿quién puede decirle al otro que es bueno para él, si la moral no es objetiva? Y lo que a usted le puede parecer malo a otro no. Y si los nazi vieron bien su acto atroz, no hay nadie que los pueda juzgar moralmente, pues ¿en base a qué juicio moral lo haría? La única forma de hacerlo, es aceptando los valores y deberes morales objetivos, los cuales no inventamos, sino que descubrimos que existen, y existen en un Ser soberano que rige todo el universo.
1) Si Dios no existe, los valores y deberes morales objetivos no existen.
Si el ateo niega esta premisa, debe buscar un fundamento para la moral. Pues, si no hay un Dios, ¿Por qué pensar que el bien y el mal existen objetivamente?
Cuando hablamos de valor moral, tiene que ver con si algo es bueno o malo. Deber moral, tiene que ver con obligación. Objetivo quiere decir independiente de las opiniones o pareceres de las personas. Es a estas cosas que el ateo debe dar respuesta, pues ¿Cómo es posible que existan valores y deberes morales objetivos si un Dios?
Para entender la magnitud de esto, se tendría que proponer que tales valores existen porque sí, como los objetos abstractos. Pero, ¿cómo sería la justicia y el amor, cualidades de una persona y que siempre tienen que ver con la personalidad, posibles? Esto si es verdad que no tiene significado alguno. ¿Cómo conocer la justicia en el espacio-tiempo, si solo se conoce a la justicia a través de actos justos o una persona justa? Mas irracional aun, ¿cómo es posible el deber moral, si la obligación es sobre una persona y no sobre un objeto? ¿Acaso tienen deberes morales los cuerpos celestes? Es imposible imaginar valores, mucho menos deberes, que existen como objetos abstractos, porque sí; que tienen que ver con el ser, independientemente del ser. Esto es a lo que se llega al adoptar una actitud atea y decir que los valores y deberes morales existen porque sí; a rayar en lo absurdo e inimaginable.
Entonces, el ateo debe resolver este problema. Para ello ha formulado las siguientes posturas, que serían objeciones a la premisa 1. Pues vemos inverosímil creer que existe objetividad moral sin un ser. Pero, está desaparece cuando se afirman que existen en un ser eterno y trascendente.
Objeción 1: la moral humanista.
En esta objeción se presenta la postura filosófica conocida como naturalismo. El naturalismo trata de buscar una explicación natural a todo, evitando lo sobrenatural. Para sus propósitos, se ha refugiado últimamente en lo que describe como “la mejor forma de conocer la verdad”, la ciencia o método científico. El naturalista dice creer en lo que solo puede ser demostrado por la ciencia.
Ahora, esta postura de entrada presenta serios problemas, pues no se puede colocar 5 ml de amor en un tubo de ensayo. No hay dimensión física para la bondad. No es posible demostrar que la moral existe con la ciencia. En el naturalismo no existe la moral. Pero, todos saben y experimentan cada día esta esfera moral. Entonces, tienen defectos nuestras percepciones de la esfera moral o el naturalismo es contradictorio en sí mismo. Creo que la segunda es verdad, pues así como no desconfiamos de nuestros sentidos físicos para ver el mundo real exterior que existe independiente de nosotros (y la única forma de dudar de ellos es que alguien salga de esta esfera y compruebe que nuestros sentidos nos engañan con relación al mundo real; de lo contrario nuestros sentidos siguen siendo fiables), así tampoco desconfiamos de nuestra percepción de esta esfera moral (pues así como con nuestro sentidos, alguien debe comprobar que estamos equivocados al confiar en nuestros sentidos morales).
En el naturalismo la moral es una ilusión subjetiva del ser humano, o un simple comportamiento socio-biológico de auto-sacrificio, como el que exhiben algunas especies. Un valor de lucha para la sobrevivencia. Pero no hay nada en esto que nos haga creer en una moral objetiva, o que el hombre es moralmente más especial que las demás especies. El hombre es una especie con delirio de grandeza moral.
Si Dios no existe, no hay deber moral objetivo, ¿pues a quien se debe el hombre?
El León no mataría en esta visión, y los animales que tienen sexo de forma que se le llamaría violación, no estarían violando a su fémina, sino que hacen las cosas por sobrevivencia. Así mismo, un violador de niñas no haría nada incorrecto, sino algo socialmente inaceptable. Reconsidere: “las cárceles no tienen a hombres que cometieron actos malvados, sino personas que cometieron actos socialmente inaceptables”. Pero en vez de ellos, nosotros, que no hacemos los actos que a ellos los llevaron a la cárcel, podríamos estar presos, pues quien sabe si lo socialmente inaceptable seria no violar o no matar.
Según Richard Dawkins, “La vida no tiene ningún propósito más alto que para perpetuar la supervivencia de ADN”. (Función de Utilidad de Dios”, la revista Scientific American, 273 [5]:80-85, de noviembre).
El filósofo ateo Jean-Paul Sartre resumió el ateísmo en una conferencia que dio en 1946, titulada “El existencialismo es un humanismo”. Sartre dijo: “Todo es, en efecto permitido si Dios no existe”.
Usando la conclusión de Dawkins, si violar mujeres ayuda a perpetuar la supervivencia del ADN, esto no es incorrecto.
Objeción 2: moral atea platónica.
Hablamos un poco de esto anteriormente, pero veremos más a profundidad su inverosimilitud. Esta moral atea platónica dice que los valores y deberes morales objetivos existían solo porque sí en el universo, sin necesidad de Dios. Hemos dicho que la moral no puede existir sin un ser personal, mucho menos en un universo material, pues no hay valores y deberes morales en los objetos materiales. Por esta razón, suponer que la moral existía como parte del universo es un error, pues esta está fuera de la esfera física. Al igual que las leyes de las lógicas necesitaron existir en una mente y no en el universo, así mismo la moral. Veamos ahora en 3 puntos los problemas de esta postura:
1) Ininteligibilidad: esta postura es ininteligible pues no se explica ¿Cómo es posible que exista la moral, una propiedad de las personas, sin personas? Es más racional creer que existe sí, pero en un ser trascendente que establece la moral.
2) Falta de obligación moral: en esta visión no existe base para una obligación moral. ¿Cómo estos valores independientes y que “existen en el espacio”, influyen en mi para que sienta una obligación moral? Cuando violo la gravedad, no me siento culpable de nada, pero con estas leyes sí. En ausencia de dador de la ley moral, no hay ninguna base para la obligación moral.
3) Improbabilidad: es increíblemente improbable que el proceso evolutivo ciego establezca exactamente esa clase de criaturas que se alienan exactamente con la existencia de este reino de valores morales, pues no existe relación alguna entre lo físico y los moral, pues ambos están separados. Pero por pura casualidad el reino natural dio a unas criaturas cuyas vidas se alinean perfectamente con esta realidad moral. ¡Qué coincidencia más increíble! ¡Esto es un milagro! Lo cual terminaría demostrando que Dios existe, en vez de negarlo.
En estos 3 puntos, vemos la inutilidad de esta postura.
Objeción 3: florecimiento (bienestar de la humanidad) humano.
Este punto postula que lo bueno y correcto lo determinan aquellas cosas que contribuyen al florecimiento humano.
Ahora, este punto se nota de entrada que se vuelve bastante arbitrario. Pues, ¿cómo sé que lo bueno y correcto es lo que beneficie al florecimiento humano y no al florecimiento de las ratas o cucarachas? Las cucarachas parecen beneficiar más a este planeta, pues no contaminan ni lo destruyen como los humanos. Tal vez, con esta arbitrariedad, nosotros somos los malos y todas las demás especies las buenas. ¿Por qué pensar que hacer daño a otro humano es malo? ¡Ah! Sí, razonando en círculos diríamos que es malo hacer daño a otro humano porque no contribuye al florecimiento humano.
Por esta arbitrariedad, esta postura no explica una moral objetiva sin Dios. Esto nos lleva a seguir afirmando que sin Dios, no hay base para fundamentar la moral. Nuestra premisa 1 sigue siendo verdad.
2) La moral objetiva existe.
Viendo que mi premisa 1 es verdadera, paso a defender la premisa 2. Aquí solo veré las objeciones en contra de una moral objetiva, y así veremos que sus contrapartes no son plausibles, y terminaran afirmando una objetividad moral.
Objeción 1: moral socio-biológica.
Ante la realidad objetiva de los valores y deberes morales, se dice que estos son los el producto de la evolución social del hombre y la evolución biológica, la cual lo llevaron a desarrollar unos estándares para dirigirse y ser mejor en este proceso.
Esta objeción comete la falacia genética, pues afirma como el hombre conoció la moral, negando así su objetividad. Además, como mucho, solo nos muestra como el hombre conoció la moral, no habla nada en contra de su realidad.
Ahora, este punto nos llevaría a un hiper-escepticismo, pues cuando nos damos cuenta que la evolución en sí solo busca la supervivencia, y no la verdad, vemos que un acto bueno, puede ser bueno, pero no hay nada que justifique que sea bueno, ya que no hay verdad para saber si matar o cualquier cosa es bueno. No hay forma de saber si lo que creemos es verdad, pues nuestras facultades cognitivas, dirigidas por este proceso ciego, no busca la verdad sino la supervivencia. Entonces, resulta que creer incluso en la evolución seria por supervivencia, y no porque es verdad.
Este es otro fallido intento que no tuvo existo.
Objeción 2: la moral es relativa.
Esta es la parte que más quería detallar, pues predomina mucho hoy en día. Hoy en día se habla de que la moral es relativa, lo malo o bueno para mi no es lo mismo para ti, y como no hay estándar, no hay que juzgar.
Comienzo diciendo que si la moral es relativa, el ateo pierde su tiempo hablando de que la matanza de los cananeos y otros actos que él considera inmoral, son malos y evidencia de que Dios es malo, pues esa es su moral y su moral no es la regla. Es más, aun la moral de una sociedad o del mundo actual, si esta es relativa, no puede juzgar la moral del mundo bíblico, pues lo que ellos hoy creen que es malo, para ellos era bueno. ¿Ve señor ateo como su punto lo contradice a usted mismo? Su insistencia por evitar esta premisa, la moral es objetiva, lo ha llevado a declarar como inútil uno de sus pasatiempos favoritos: “ver los actos malvados de Dios”.
Si seguimos viendo lo absurdo de esto, veremos que es imposible afirmar una moral relativa. En el tiempo donde las sociedades eran racista, revolucionarios anti-racistas vendrían siendo unos locos, pues era moralmente aceptable el racismo. Si la moral la determina una sociedad, entonces las sociedades racistas ¿Cómo explicarían su cambio de permitir el racismo a prohibirlo? Así mismo con la esclavitud y la opresión femenina. ¿Cómo es que si la moral es relativa, y la esclavitud y el racismo visto como bueno, hubo un cambio de paradigma moral al momento de sus aboliciones? ¿Cómo tuvieron cabida estas ideas revolucionarias que fueron en contra de la moral relativa de la época? En la moral relativa no hay explicación, pero si en una moral objetiva, pues tuvo aceptación porque sabían que era algo malo.
Usemos un ejercicio ahora. La forma de evaluar sistemas morales, ha sido con construir lo que sería su representante ideal. En el caso del relativismo moral, ¿sabe cuál sería su representante ideal? Un psicópata. Si, un psicópata, pues como la moral es relativa, alguien que vea como bueno violar niños y matar, no puede ser juzgado. ¿Sabe por qué? Porque la moral es relativa. Lo bueno para él, no tiene que ser lo bueno para usted o para la sociedad. Y ni usted ni la sociedad tiene derecho a exigirle que viva de acuerdo a sus normas.
Pero sepa algo más, hay 7 cosas que usted nunca podrá hacer como un relativista moral:
1) No pueden acusar a otros de hacer el mal.
2) No pueden quejarse del problema del mal.
3) No pueden culpar o alabar a alguien.
4) No pueden decir que algo es justo o injusto.
5) No puede ser personas que una mejor moral.
6) No pueden mantener discusiones morales significativas.
7) No pueden promover la tolerancia.
Ahora, paso a desarrollar el punto 7. ¿Por qué no pueden los relativistas morales promover la tolerancia? Aunque esto es lo que promueven los relativistas, la tolerancia, están en un error, pues les exigen tolerancia a personas relativas que no tienen por qué aceptarla. Exigir a cada relativista, tolerancia, es violar el relativismo, y se estaría insinuando que por lo menos la tolerancia es un valor moral objetivo, lo cual contradice su punto.
Ya por último, hago saber la auto-refutación del relativismo. La declaración del relativismo: “todo es relativo”, es una contradicción, pues está afirmando que esa expresión debe ser tomada e interpretada de forma objetiva, y no relativa. Es como decir: “yo no puedo escribir nada en español”. Aunque esta frase posee una información, esta es en sí una contradicción. Así mismo el relativismo se auto-refuta pues afirma como objetivo su postulado, de que todo es relativo.
Conclusión
Termínanos este artículo concluyendo que la única explicación a la moral objetiva, es un Dios trascendente que existe necesariamente. Estos valores están fundamentados en su naturaleza bondadosa, y sus mandatos morales se constituyen en nuestros deberes.
Negar la objetividad de estos valores morales raya en el absurdo, como ya vimos, y aunque no detallamos todas las objeciones que hay, están siguen siendo inútiles. La esfera moral objetiva existe, y esta nos es evidente a través de nuestra experiencia diaria. Estos valores solo pueden ser fundamentados en Dios. Por esto, la conclusión del argumento es inevitable: “Dios existe.”

